¿No te gusta la montaña?
Una chica me preguntó de dónde era. Le dije que vivo en la montaña.
Y dejó de contestar. Semanas.
Le escribí «No seas tímida» y volvió. Luego se calló otra vez.
Así que le mandé esto: «¿No te gusta la montaña?». Y volvió a responder.
Un silencio no es un no. Mientras no haya un no, volver a escribir con gracia no te hace un arrastrado.
Si quieres más cosas así, cada mañana en tu correo:
Y si aún no lo tienes, te llega también el audio de la portada.